viernes, 8 de marzo de 2013

TRAIGO LAS MANOS VACÍAS del Zurrón del Sibarita


TRAIGO LAS MANOS VACÍAS

                                        Hoy traigo las manos vacías.
¿Quién me da, arriesgándose a ser cogido,
su capote para el destino?
¿Quién me ofrece, porque he perdido el mío,
su pincel y su tintero dejando su pupitre vacío
para dibujarme un nuevo amanecer?
¿Quién me da de su saco de la suerte,
perdiendo una poca, alguna, para el mío?
De entre los que sabéis, que la fruta
del dolor en el alma se cae sola de madura
y no hay que subir al árbol a por ella,
porque jamás se deja coger,
¿quién me cambia la paciencia por la impaciencia?
¿Quién de entre vosotros, me da su caja,
para guardar mi soledad cuando  no la quiero?
¿Quién me regalará su rincón,
para cuando me haga falta el silencio?
¿Quién me regala su martillo para el yunque de la vida?
¿Quién cogerá mi remo, dejando el suyo
por un momento, si me voy a la deriva?
¿Quién me declarará culpable cuando lo sea
y me  pondrá en el camino?
¿Quién me da voluntad si me abandono?
Hoy traigo las manos vacías,
pero me sobra fe y sigo confiando
en la buena voluntad del ser humano.

jueves, 7 de marzo de 2013

EL PRESO Y LA SAETA "Todas Cádiz l "


Cuando El Grañuo pasaba por la Cárcel Vieja de Cádiz, tiempo a, los presos cantaban saetas a través de las rejas de las ventanas..

Hoy, seré libre, Padre,
y perdón te he de pedir
porque, aunque te cante a ti,
estaré pensando en mi madre.

Padre, son tres minutos de libertad,
o dos, dos minutitos de na
que me dará la saeta.

¡Llévate mi quejío,
paséalo contigo por las calles estrechas
y diles, por Dios, diles, por Dios,
 que no corran a los maniguetas!

Ya te puedo sentir de venir hacia mí.
¡Ya viene mi Greñúo!
¡Mira, mira, por mucho que me registro
ya no me encuentro mis penas!,
ni la voz, que se me ha ido
ahora que te tengo cerca,
mi Greñuo, mi Greñuo de canela.

         SAETA
Padre mío nazareno
dame tú la libertad,
tú que eres de Cai la luz,
¡Gitano, tenme piedad!
¡Déjame llevar tu cruz!

sábado, 2 de marzo de 2013

DECLARO de mi primera antología


Declaro

Soy voz de papel escrito,
de hombre de pies de barro
y manos de arena suelta,
raíz que busca la luz
sin despegarse de la tierra.

Soy sangre de sangre vieja
y cruz por firma; corteza de encina,
olor de lluvia, teja de sol, tapia de avispas.

Soy sal porque la mar quiere,
silbido en viento de marisma escogida,
voz de leche de vientre con alma empedrada,
¡soy libre, con grilletes de tinta!

Me hacen rico los silencios, los cabales,
mi puerta vivir encajada sólo sabe,
la entrada a mi selva no tiene umbrales
y el dormir en paz
es mi eterna compañera en el catre.

jueves, 28 de febrero de 2013

A MIS GENTES DEL SUR de mi primera anPresentación enCO´rdobatología



 ¿Qué Sabe Nadie?

No me quisiera ir de aquí,
desde donde el azahar no huela,
sin sentir el frescor del arroyo ni el río.

No me quiero morir
lejos de las encinas que me hablan,
donde el rocío de la mañana es sólo Rocío.
¿Qué sabe nadie de unas tardes al sol
en silla de enea, que buscan las sombras?
¿Qué sabe nadie de unas buenas tardes bien dás,
de ojos que te miran mientras hablan,
y en silencio, su voz sigue siendo escuchada?
¿Qué sabe nadie de migas,
de  poleá y de torrijas,
del incienso, de ganado libre, de marisma;
de seis niñas en la caja,
que te llevan y te traen y te clavan;
qué sabe nadie de la guitarra?
¿Del amargor del lentisco, del guarnizo,
del bayunco, de la jara,
del peligro de la llama en la aulaga;
de palomas sueltas, de la abubilla,
del abejaruco y del cucú, que nunca se cansa?
  
¿Qué sabe nadie de la cultura del café migao,
de la gloria con los pies en la tierra,
de las cosas, del cortijo, del arroyo,
del árbol y hasta del sol,
cada una, como a conciencia puesta en su sitio?

¿De oles bien marcaos,
de adiós, que no lo son,
de cancelas abiertas de par en par;
de un, -¿se puede?,-
o de un -¡hasta el corral,-
qué sabe nadie
si así en  ningún lado se sabe contestar?

¿De un amigo, amigo,
de manos bien apretás,
o de manos haciéndole nudos al aire, al bailar,
y luego el aire, no se puede soltar?

¿De un buen compás, y vuelta al yugo,
pero al yugo, yugo,
yugo de manos encallás
del cante entre las ramas del frío olivo,
con las manos acartonás,
del yugo gordo, pero yugo gordo,
y en la cara una sonrisa plantá?
¿Qué sabe nadie de por qué de una siesta bien echá?
¿Qué sabe nadie el ser feliz?
¿De mujeres guapas, de pelo moreno,
largo y suelto,
y de envidias al aire porque lo pueden rozar?

¿Qué sabe nadie de los sabores,
de los olores, de los colores;
de un huevo frito, de gallina, gallina;
de un tostón compartido,
a lo que sabe, y lo que sabe,
un puchero con hierbabuena,
un gazpacho bien majao,
un tomate na más con sal,
con un grillo dando el compás…?

¿O del silencio?
¿Qué sabe nadie del blanco o del verde,
de libertades que nadie nos puede marcar,
de caminitos estrechos, de caminitos sobre la arena,
de los niños que parecen niños,
porque niños son;
jugando con sus barquitos,
trocitos de maderas,
que sin ser barquitos, barquitos son?

¿Qué sabe nadie del sol clavándose en el agua,
de noches de estrellas,
de raíces gordas y profundas,
de fusión, de inmigrantes, de bambalinas,
de guantaítas en las espaldas bien dás?

¿Del amor a la torre,
del saber ser y estar,
del respeto a sus mayores,
del - pase usted primero -,
del roete bien hecho
en un bendito pelito de nieve?

¿Qué sabe nadie del clan, clan,
de la butaca de la abuela,
acunando el niño para que se duerma
mientras le canta?:

-¡Duérmete niño! ¿Quién te ha pegao?-
Clan, clan
-Que tienes los ojitos de haber llorao.-

Y al niño que le canta
la abuela le dice:
-¡Hasta mañana, si Dios quiere!,-
besándole la blanca frente.

¿Qué sabe nadie?
¿Qué sabe nadie,
y hablan y hablan y hablan…?
¡No saben nada!
¿Qué sabe nadie,
¡maldita sea!,
de las cosas de mis gentes del sur?



Presentación en Córdoba de la Segunda Edición
de mi Primera Antología "La Cazuela de La Espartaría"